miércoles, 20 de abril de 2011

Cuando la realidad es inexplicable


Algunos estudiosos afirman que los escritores literarios tienen una mirada muy particular de la realidad circundante y por ello son capaces de ofrecer a sus lectores una visión determinada de la vida que termina distinguiendo sus obras de las demás.


Sin embargo, otros afirman que los escritores por lo general, deben las ideas de sus obras a la vida azarosa que les ha tocado vivir y por ello pueden trasmitir a su público, aspectos de la realidad poco comunes que les identifica.


Experiencia de vida y sensibilidad.


A pesar de esta vieja disputa sobre las cualidades personales que forman a un escritor, deberíamos añadir la confusión que en ocasiones suelen tener los escritores en su cabeza.


Es común que las personas que se dedican a escribir literatura, en ocasiones no puedan distinguir entre su mundo imaginario y la realidad.


¿Puede la realidad superar la imaginación?


Existen anécdotas muy singulares que cuentan algunos escritores.


En una mañana soleada, Iba un escritor caminando con sus perros por una arboleda preciosa y de repente, escuchó a una cotorra llamarle por su nombre.


Su primera reacción fue de sorpresa porque nunca en su vida había tenido una cotorra y mucho menos una que supiese su nombre.


A pesar de la curiosidad que le despertó el ave, decidió continuar su camino, pero la cotorra comenzó a revolotear sobre su cabeza repitiendo insistentemente su nombre.


Entonces se detuvo y la saludó, la cotorra viró su cabeza para mirarle bien, le devolvió el saludo y enmudeció.


El escritor, creyendo que ahí moría el diálogo que el ave, le hizo una reverencia a modo de despedida y siguió su camino.


Pero la cotorra volvió a emprender su persecución, volando casi al nivel de su cabeza para posarse de árbol en árbol, repitiendo su nombre.


A partir de ese momento, el escritor se llenó de pánico y renuente a tener un diálogo serio con la cotorra, se lanzó a correr con sus perros, hasta que el ave, dolida por su desprecio, desapareció del cielo.


Si una cotorra desconocida te llama por tu nombre.


Podemos sugerirle a los escritores principiantes algunos consejos, en caso de que una cotorra callejera les llame por su nombre.


No piense nunca que lo soñó porque es muy probable que lo haya vivido.


No se asuste, porque cosas como estas le van a seguir sucediendo.


No le de más vueltas en la cabeza, poco importa si lo vivió o lo imaginó.


No deje de escribirlo y por favor, agréguele todo lo que se le ocurra.

jueves, 17 de marzo de 2011

El rumbo inevitable de la brújula. Capítulo I

Cartagena de Indias, 1597


La primera vez que le enseñaron una brújula, pensó que se trataba de una broma y se rió hasta que le dolió el vientre. No podía entender cómo la aguja siempre marcaba al norte por mucho que intentara cambiarle el rumbo. Sin embargo, a pesar de su ignorancia en materia de física y de su condición de mestizo, él no era un joven precisamente inculto. Los monjes jesuitas que lo criaron, le habían enseñado a rezar, a escoger cuidadosamente ciertas plantas para preparar remedios, a leer, a escribir y a reproducir como un artesano la Biblia y otros libros santos, pero nunca le hablaron de instrumentos de navegación o de ciencias porque no sabían mucho de esas materias.

La idea de que fuera a estudiar Ciencias en Europa fue de los monjes que cansados de recibir pequeñas limosnas, se propusieron abrir una escuela para hijos de familias ricas en América que no entrara en competencia con la Real y Pontificia Universidad de México que tanto éxito tenía desde su inauguración, veinte años atrás. Ellos se habían dedicado por más de medio siglo a catequizar e instruir espiritualmente a los nativos y conquistadores de Lima y México, sin embargo, desde que habían llegado a Cartagena de Indias en 1570, habían tenido que vivir de la merced de un buen portugués que les prestó su casa, por lo que creyeron que era tiempo de recoger el fruto de su labor.

Pero una escuela, para tener suficiente seriedad, necesitaba al menos una persona que dominara física, matemáticas, astronomía, ramas que ninguno de aquellos monjes conocía a profundidad. Entonces pensaron en Bartolomé que aunque mestizo, era un chico bien listo y de su entera confianza, al que habían cuidado desde que su madre se los encargó al nacer, junto con una considerable suma de dinero a cambio de que nunca le revelaran el nombre de ella.

Cuando le hablaron de viaje, Bartolomé lejos de alegrarse se atemorizó, él siempre había sido un niño inteligente, pero muy tímido y de tan solo pensar que iba a enfrentarse a lo desconocido, le temblaron las piernas. Sus protectores le inculcaron valor asegurándole que en Europa, también estaría bajo el cuidado de la Iglesia, pero como el joven no cedía, decidieron alimentarle el ego y le prometieron la Dirección Académica de la futura escuela que estaría destinada a preparar a los estudiantes antes de entrar a la universidad.

Para atraer a las familias ricas, Fray Ludovico había ideado un nuevo método educativo que llamó “ratio studiorum”. El método constaba de dos ciclos, el inferior o colegio y el superior o universidad. Ellos se dedicarían en un principio solo al ciclo inferior y aprovecharían su cercanía con la Real y Pontificia Universidad de México para enviarles a sus egresados. Luego, con los años, esta experiencia les valdría para abrir paralelamente su propia universidad.

¿Pero por qué tengo que ir a Europa a estudiar ciencias?... La Universidad de México está más cerca. - Preguntó Bartolomé.

Porque un maestro diplomado en cualquier universidad europea, atraerá más estudiantes que uno egresado de la Universidad de México. - Apuntó Fray Ludovico.

Bartolomé que conocía las desventajas de ser mestizo y bastardo, luego de conversar varios días con su almohada y de escuchar los consejos repetidos de los frailes, comprendió que esta sería una oportunidad única para lograr un lugar social, equiparable al de un peninsular y terminó por aceptar.

Después de unos meses de preparativos y muchas cartas a la jerarquía eclesiástica de Roma donde explicaban la idea en detalles y les ofrecían un diezmo anual de la ganancia que dejara la escuela, los sacerdotes obtuvieron el apoyo del Vaticano y consiguieron por una parte, mandar a Bartolomé a una Universidad de Italia con todos los gastos pagos y por otra, el total financiamiento de la construcción del recinto escolar.

Después que el buque elevó ancla y salió del puerto dejando atrás la tierra que lo vio nacer, a Bartolomé se le salieron las lágrimas, entonces sintió deseos de tirarse al mar para nadar hasta la costa y luego correr al convento de donde nunca había salido. Pero en ese instante de desesperación, dos marineros que trabajaban en cubierta, empezaron a mirarlo con una sonrisa burlona y el joven imberbe, sorprendido en su debilidad, se secó las lágrimas y corrió a buscar la protección del Capitán del barco, quien a cambio de un frasco de remedio para la gota, le había jurado a los monjes que cuidaría del muchacho como si fuera su propio hijo.

Durante la travesía hasta Europa, Bartolomé no le perdió pie ni pisada al Capitán hasta que aprendió el arte de la navegación con tal destreza que fue nombrado Segundo al Mando. Para él, la carta náutica y los instrumentos de medición, en especial la brújula, dejaron de ser objetos incomprensibles o bromas estúpidas y se convirtieron en guía de todas sus decisiones. Admirado por su inteligencia y empeño, El Capitán del buque decidió un día probar a su discípulo y le encargó todas sus tareas, hasta convencerse de que el joven sabía tanto o más que él de navegación, entonces determinó tomarse su remedio para la gota y descansar, dejando la suerte del viaje en las manos de su protegido.

El aire de mar y el ejercicio en cubierta, le marcaron los músculos a Bartolomé convirtiéndolo en un joven fornido y tostado por el sol que a fuerza de dar órdenes, consiguió tener una voz grave y poderosa. Poco a poco el muchachito tímido se convirtió en un joven decidido y lleno de confianza en si mismo que todos en el buque aprendieron a respetar, a pesar de que no tenía barbas.

Gracias a la pericia de Bartolomé el 6 de febrero de 1597, El Buque Santa Virgen María, atracó en el Puerto de Gibraltar. Cuando dieron el grito de tierra, El Capitán se despertó sobresaltado de su siesta y maldijo la hora en que habían llegado a su destino porque a partir de ese momento, tendría que despedirse del joven Bartolomé y volver a tomar el mando del barco.

Bartolomé hubiese dado lo que no tenía por quedarse al frente del buque y pasarse el resto de su vida navegando en el mar, pero su compromiso con los frailes y la promesa que le hicieran de nombrarlo a su regreso Director Académico de aquella escuela, pudo más que sus deseos y fue a despedirse del Capitán que más que un maestro, se había convertido en un gran amigo. Con aire de sorpresa, Bartolomé tomó la paga que insistió en darle El Capitán por sus excelentes servicios y después de unos abrazos, fue por sus pocas pertenencias. Ya en su camarote contó todo el capital que poseía y al verse con más dinero del previsto, decidió continuar su viaje por tierra para ver un poco de Europa antes de llegar al Vaticano, donde debería presentar sus cartas credenciales, para luego partir a La Universidad de Padua.

El recorrido por tierra no le fue agradable porque el invierno era mucho más crudo de lo que imaginó y tuvo que gastarse parte del dinero en un abrigo que le tapara bien, quedándose con poco capital para comer. Por la nieve y el hielo de los caminos, llegó al Vaticano mucho más tarde de la fecha acordada y no le estaban esperando apropiadamente. Para su mala suerte, por esos días en los pasillos del Vaticano solo se hablaba del dolor que le había causado a Su Santidad El Papa Clemente VIII que Giordano Bruno no se retractara de sus teorías herejes y mientras Su Excelencia permanecía encerrado en sus habitaciones, afuera todos los súbditos esperaban con nerviosismo que el Papa acabara de firmar la sentencia de muerte en la hoguera para Giordano Bruno, por el bien de la Iglesia Católica.

Bartolomé no entendía nada de lo que escuchaba, ni sabía quien era Giordano Bruno, pero llegó a la conclusión, que debía de ser el peor criminal, cuando irritaba tanto a la Iglesia. Con semejante alboroto, su cita con el Papa Clemente VIII fue cancelada a pesar de la curiosidad del Pontífice por conocer a aquel mestizo del que tanto le habían hablado y en quien La Iglesia, había invertido una cuantiosa suma para darle estudios.

Bartolomé fue recibido por un asistente sin rango que en vez de agasajarlo, le entregó fríamente las credenciales que debía de presentar cuando llegara a su destino y luego trató por todos los medios de alejarlo del Vaticano cuanto antes, al punto que no le permitió ni dormir en la Santa Sede por aquella noche. Cansado y mortificado por que no tuvo buena acogida en aquel lugar lleno de lujos que al parecer estaba reservado solo a los privilegiados, Bartolomé abandonó el salón para pasar la noche en una humilde posada de la que saldría a la madrugada siguiente, rumbo a Padua. Allí, en la oscuridad del granero que le dieron para dormir, maldijo a Giordano Bruno porque le había privado de la oportunidad de conocer al Papa Clemente VIII.

Después de todo aquel recorrido, Bartolomé llegó finalmente a la Universidad y desde que dio su primer paso dentro del recinto sintió que la vida le había cambiado completamente. Lejos de lo que esperaba, la Universidad de Padua fue una revelación para él, un paraíso donde con tan solo voltear la cabeza podía respirar sabiduría, por lo que a las pocas semanas de haber ingresado en el aula, se olvidó por completo de la brújula, del mar y del crudo invierno de Europa.

Al segundo año de estudios, Bartolomé se había convertido en el alumno ejemplar que todos esperaban que fuese y su fama de inteligente había crecido tanto que recibió una invitación de su profesor de Filosofía para asistir a una disertación que daría el Maestro Sir Francis Bacon a quien habían hecho venir desde Francia, para que hablara sobre El Ecepticismo. El Decano de la Facultad que no veía con buen ojo la teoría de negación de Bacon porque ponía en duda todo el conocimiento existente, se alarmó cuando sus profesores le anunciaron que el ilustre Maestro había aceptado la invitación que ellos le hicieran y decidió que la disertación, por su carácter extremadamente polémico, se realizaría solamente para los profesores y algunos alumnos escogidos.

Cuando llegó el día, Bartolomé se cuidó de terminar temprano sus experimentos de física para ser de los primeros en llegar a la Cátedra y conseguir algún asiento delantero. Quería verle bien el rostro y las expresiones al Maestro, mientras impartía la conferencia y corrió hacia el auditorium con toda la velocidad que le dieron sus piernas. Al llegar, vio al profesor de la Cátedra de Matemáticas Galileo Galilei y se sentó a su lado, en busca de la compañía de alguien inteligente con quien poder conversar sobre Bacon.

Galileo y Bartolomé, siempre habían tenido una relación cordial, a pesar de que muchos estudiantes tildaban al profesor de ser demasiado exigente a la hora de calificar. Bartolomé le estaba agradecido al maestro porque Galileo le había ofrecido un lugar de asistente en un experimento que estaba realizando sobre la relación entre la densidad de los objetos y su velocidad al caer, pero cuando Bartolomé le dijo que tenía el compromiso de regresar a América al terminar sus estudios, Galileo decidió buscarse otro ayudante que no le abandonase a medio camino, no obstante para Bartolomé el gesto de su maestro era de apreciar.

En cuanto Bacon entró al salón, todos se pusieron de pie y aplaudieron su presencia, el Decano de la Facultad, sentado al lado del Inquisidor de Padua, miraban con recelo la escena. Bacon comenzó con una frase que marcó a Bartolomé para el resto de su vida: “El experimento impera sobre los principios deducidos” e inmediatamente arremetió contra el método inductivo deductivo de Aristóteles porque en su opinión carecía de una validación verdaderamente científica que solo se podía obtener experimentando en el laboratorio. Como se trataba de refutar a Aristóteles, El Decano y El Inquisidor de Padua se mostraron muy complacidos, pero después de una hora de disertación, las palabras de Sir Francis Bacon tomaron un rumbo que no les gustó.

“Somos siervos e intérpretes de la naturaleza...por eso tenemos que dudar de todo lo que vemos o sabemos preconcebidamente... tenemos que dudar hasta de nuestras tradiciones, de la enseñanza que nos dieron...La verdad no se deriva de la autoridad, si no de la experiencia.-” El auditorium rompió en aplausos, pero El Decano y El Inquisidor de Padua salieron en medio de la algarabía con el disgusto marcado en sus rostros. Al ver que Sir Francis Bacon hizo una reverencia para terminar su disertación, Bartolomé trató de acercársele, pero le fue imposible moverse en medio de la multitud y vio como varios profesores rodearon al maestro y le ayudaron a salir del salón.

La salida del auditorium fue lenta, Bartolomé y Galileo que estaban en las primeras filas, fueron casi de los últimos en lograr abandonar el lugar, Bartolomé trató de entablar una conversación inteligente con el profesor, pero Galileo se mostró tan preocupado y ensimismado que no logró arrancarle ni un solo comentario sobre las ideas de Bacon. Ya afuera, maestro y alumno se despidieron con una ligera inclinación de cabeza e inmediatamente, Galileo tomó por el sendero de la derecha y Bartolomé por el de la izquierda para llegar lo antes posible a su dormitorio, donde bajo la luz de una vela, escribió en su diario todos los pormenores de lo que vio, escuchó y aprendió durante la disertación.

A esas mismas horas, dentro del recinto universitario, El Decano y el Inquisidor de Padua se mantenían reunidos para tratar de encontrar un punto que les permitiese llevar a Sir Francis Bacon a ser interrogado por la Inquisición, pero como a la media noche les llegó la comunicación de que Bacon acababa de partir a toda prisa para Inglaterra porque su padre estaba terriblemente enfermo. A sabiendas de que les sería muy difícil apresar a Bacon dentro de Inglaterra por la protección que gozaba el filósofo por parte de la corona de su país, El Inquisidor de Padua y El Decano de la Facultad de Filosofía, desistieron entre regañadientes a continuar con sus planes.

Aquella noche Bartolomé durmió feliz, se sentía tan a gusto en la Universidad que se vio en sueños, convertido en todo un profesor, impartiendo una clase magistral en el auditurium donde todo el mundo le aplaudía y admiraba. De repente unos golpes suaves en la puerta de su dormitorio lo despertaron. Entre sorprendido y somnoliento se tiró de la cama sin imaginar quien podría llamarlo a esas horas y bostezando con pereza abrió la mirilla, pero como la oscuridad no le permitía ver quien era, no descorrió los cerrojos; entonces el visitante, comprendiendo la duda del muchacho, se acercó la lámpara al rostro para que lo reconociera. Con dificultad pudo detallar la cara de su maestro Galileo que con un dedo en la boca le mandaba a hacer silencio; de prisa quitó el cerrojo tratando de no hacer ruido y le dejó pasar. El profesor entró como una sombra, cerró con cautela la puerta y sin tomar asiento le susurró casi al oído.

Vine porque no podía dormir sin advertirle...Mire, Bartolomé usted es un estudiante muy aventajado, pero muy ingenuo y se está exponiendo al peligro -

¿De qué habla Maestro?.- Preguntó confundido el joven.

Por ejemplo, hoy quiso comentar conmigo sobre Sir Francis Bacon casi delante de las narices del Inquisidor...¿No sabe usted que el Tribunal del Santo Oficio no ve con buen ojo a Sir Francis y todo el que simpatice abiertamente con él puede ser mandado a interrogar?.- Galileo observó la enorme confusión en el rostro de Bartolomé.

¿Y por qué la Universidad lo invita a Padua? .- Preguntó ingenuamente Bartolomé.

Una cosa es que las universidades actúen como si fueran independientes de la Iglesia y otra es que lo sean. El Inquisidor se hace el de la vista gorda, pero tiene todo el poder del mundo sobre el Decano y entre los dos, estiran y encogen la soga para ver quien cae en la trampa. Usted estudie, aprenda y calle. Si quiere hablar búsqueme en mi laboratorio donde pocas gentes nos vean...- Bartolomé miró a Galileo con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

No me mire con esa incredulidad...¡¿Aún no se ha dado cuenta de que está rodeado de aves de rapiña?! ¡¿No vio lo que le pasó a Giordano Bruno hace un par de años?! .- Bartolomé hizo un esfuerzo por recordar.

Si...me enteré que lo quemaron pocos días después de mi llegada a Italia .- Balbuceó.

¿Sabe por qué?.- Bartolomé negó con la cabeza.

Por afirmar públicamente que la Tierra es redonda .- Afirmó Galileo.

- Pero...- . Balbuceó Bartolomé lleno de confusión.

Ajá...diga, diga lo que piensa. - Insistió Galileo, tratando de estimular a su discípulo para que hablara.

La Tierra es Redonda .- Afirmó el estudiante.

¡Exacto! Pero eso solo me lo puede decir a mi cuando no haya testigos presentes...A menos que quiera verse convertido en un montón más de cenizas inútiles como Giordano Bruno -

A Bartolomé se le cayó el mundo encima, no comprendía cómo habían podido ejecutar de forma tan cruel a un hombre solo por decir una verdad científica y a punto de desmayarse, se sentó sobre la cama. El Maestro lo miró fijamente, intuyendo que de un momento a otro el alumno se levantaría y correría a esperar el amanecer frente a la puerta del Decanato para a primera hora, renunciar a la Universidad como única vía de alcanzar la gracia de vivir una vida tranquila y morir en el lecho de cualquier aldea desconocida.

¿Se está preguntando si vale la pena conocer los secretos del mundo? .- Murmuró Galileo.

- ¿Usted abandonaría todo? .- Preguntó Bartolomé y por respuesta obtuvo un no rotundo del Maestro.

Entonces por qué habré de hacerlo yo .- Respondió decidido el joven.

A partir de ese momento entre Galileo y Bartolomé se creó una hermandad movida por el saber y el amor a la verdad. Durante más de un año alumno y maestro fueron inseparables, era frecuente que los dos permanecieran en los laboratorios hasta el amanecer, se sentaran frente al telescopio del observatorio por largas horas y resolvieran cálculos matemáticos que al parecer no tenían solución. Hasta que aquella madrugada en que estaban al darse por vencidos y renunciar a una vieja hipótesis de Galileo sobre el curso de la Tierra, tropezaron con la verdad.

¡Ahora lo veo! ¡Lo acaba de demostrar usted en ese esquema! -

¡Cómo no se me había ocurrido antes!...¡Estaba obsesionado con una trayectoria en círculo, por eso no encontraba explicación a las estaciones del año!...¡Pero en este dibujo está clarísimo, la Tierra se mueve alrededor del Sol en forma de elipse, cuando está más cerca del sol es verano y cuando está más lejos invierno! - Exclamó Galileo conmovido por el hallazgo. - ¡Tan obvio que lo veo a hora y tantos años que me ha costado darme cuenta! -

Emocionado, Bartolomé abrazó a Galileo con euforia, pero al separarse observó una expresión de preocupación en el rostro de Galileo que casi le corta la respiración.

¡Se ha puesto pálido Maestro!..¡¿qué sucede?!

Esta verdad me quema desde hace años, muchos más de los que tu tienes. Siempre me pregunté que haría cuando pudiera probarla ante los ojos de la ciencia .-

¿Y qué va a hacer?-

- Ha puesto el dedo en mi llaga... ¿Usted no has pensado cómo la Iglesia va a justificar su poder, si la Tierra no es el centro del Universo y todos los planetas no se mueven alrededor de ella? -

- ¡Que la Iglesia se las arregle como pueda, Maestro. No se amargue el momento! .- Galileo, esquivó la mirada de su discípulo y se dispuso a alejarse, pero Bartolomé le interrumpió el paso.

- Maestro, usted le ha dado forma a una verdad que hará tambalear el mundo...¡Alégrese! -

Galileo sonrió con esfuerzo y palmeó el hombro de Bartolomé.

- Por todo el afecto que me tienes, déjame ir a descansar, necesito poner mi cabeza en orden .-

A pesar de sentirse confundido por los cambios bruscos de su amigo, Bartolomé llegó a su habitación aún con la euforia del descubrimiento y haciendo caso omiso del cansancio se sentó a escribir todos los pormenores en su diario, hasta que el sueño lo venció y se le fueron cerrando los ojos de a poco. La mañana lo sorprendió con la cabeza apoyada en el escritorio y la vela derretida casi en la punta de su nariz, asustado porque se le había hecho tarde, se pasó las manos por el pelo, corrió a la jarra de agua, vertió un poco en la vasija y se lavó la cara en un, dos por tres. Con la misma, tomó su cuaderno de anotaciones y salió a toda velocidad hacia el laboratorio de física. Pero al llegar a la puerta se encontró a Galileo, acicalado y vestido con sus mejores ropas, esperándolo de manera inusual. Al verlo, el maestro se le acercó con los brazos abiertos.

- ¡No quise irme sin una despedida! .- Mencionó Galileo ante la mirada atónita de Bartolomé.

¡Irse!, pero a dónde, Maestro.- Galileo lo abrazó efusivamente dejándolo sin aliento y al separase le puso un dedo en la boca, entonces le susurró al oído.

- Hace una par de horas decidí que voy a lanzar a la luz pública mi verdad, pero antes debo visitar a algunos amigos para que me protejan del alcance de la Inquisición.

- Permítame ir con usted, Maestro .- Suplicó Bartolomé, tragándose el sonido de sus palabras por la emoción.

- Ni pensarlo, usted es muy joven y aún le quedan muchos años para descubrir otras verdades...Termine sus estudios y cumpla con su misión de regresar a América que yo me encargaré de dar esta batalla .-

A través de sus lágrimas Bartolomé vio alejarse a Galileo, iba erguido como suelen marchar los soldados hacia a la guerra y no volvió el rostro ni para decir adiós.

A partir de ese momento, Bartolomé solo supo del maestro por las noticias que corrían en los círculos académicos y justo el día en que se graduó con honores en Filosofía, Matemática y Física, chocó con la terrible desilusión de saber que su Maestro se había retractado para salvar la vida, entonces corrió a su cuarto y se postró delante de un crucifijo de madera que colgaba de la pared, justo detrás de su cama y por primera vez en la vida blasfemó contra Dios, una, dos, muchas veces hasta que la ira le arrancó un llanto tan abundante que al brotar, terminó por limpiarle el odio, entonces comenzó a sentir el mismo horror que sufrió su Maestro y se compadeció de él.

En el trayecto de esos siete años de estudio, Fray Ludovico y otros de los monjes que le criaron habían muerto en Cartagena de Indias a causa de una epidemia de viruelas que azotó a la población y Bartolomé que ya no recibía correspondencia de manera tan seguida como al principio, comenzaba a sentirse muy alejado del continente que lo vio nacer y del proyecto de la Escuela. Su realidad era ahora la ciencia y por ella era capaz de cualquier sacrificio, hasta el de no cumplir con la promesa de regreso que le había dado a los monjes.

Pero dos días después de graduarse, recibió una carta del Vaticano donde le felicitaban por sus éxitos y a la vez le anunciaban que la escuela donde impartiría clases en Cartagena de Indias ya estaba terminada. En el último párrafo de la misiva, sus benefactores le rogaban que emprendiera el viaje de regreso cuanto antes, para que pusiera en marcha el primer curso escolar y además, le dejaron saber que varios monjes jesuitas ya habían partido de Italia para asumir las diferentes áreas de dirección de la escuela. Esto último llenó de curiosidad a Bartolomé quien hasta el momento tenía entendido que sería él quien asumiría la responsabilidad directriz del recinto.

Lleno de suspicacia, levantó la vista de la carta para fijar su mirada en aquel crucifijo que al parecer llevaba siglos, clavado en esa misma pared, como si la sencillez de su forma fuera capaz de desentrañar los misterios de la existencia humana. Luego de unos minutos de reflexión llegó a la conclusión, que los enviados por el Papa Clemente VIII para dirigir la escuela, debían de ser miembros del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que sin dudas pretendían tenerlo vigilado en Cartagena de indias por haber sido un discípulo cercano de Galileo Galilei. Si bien existían desde 1569 un tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en México y otro en Lima, estos tenían la misión de castigar y controlar las prácticas herejes que aún mantenían los indígenas, pero poco sabían del castigo que le daba la Iglesia en Europa a aquellos que a través de la ciencia pusieran en dudas sus dogmas y teorías.

Entonces, blasfemando contra los manejos siniestros de la Iglesia, decidió aceptar la afrenta y determinó que regresaría a Cartagena de Indias para proteger de la Inquisición a aquella escuela que con tanto sacrificio habían creado sus protectores y de paso, darse el gusto de gritar frente a los estudiantes que la Tierra se movía alrededor del Sol.

Junto con aquella carta repleta de órdenes, Bartolomé recibió un regalo muy elocuente por parte del Vaticano, venía en una cajita de madera de sándalo que al abrirla tocaba música y al fondo, envuelta en un pañuelo se seda, se encontraba una brújula. Debajo de esta, Bartolomé encontró una tarjeta firmada por el Papa Clemente VIII, curiosamente la nota empezaba con una frase en latín: “Pater Noster, et ne nos induscas in tentationem” y luego terminaba en español: “Ve siempre por el camino que te lleve hacia Dios”. La carta principal tenía una posdata donde le explicaban que esa brújula había pertenecido al Papa Clemente VIII por muchos años y le aclaraban que se trataba de una prenda muy querida para el Pontífice, quien solía llevarla a todos sus viajes porque aseguraba que el instrumento le indicaba los senderos hacia El Padre Celestial. El Papa había decidido bendecirla y enviarla como regalo a Bartolomé porque en su opinión, un joven tan sabio debía permanecer muy cerca de Dios.

Sorprendido por recibir aquel obsequio que ponía un dedo en su llaga de navegante frustrado, Bartolomé sonrió al ver la brújula. Pero releyendo las frases enviadas con el instrumento, comprendió que se trataba de una advertencia.

Con curiosidad detalló de nuevo a aquella la brújula que en su opinión, debería de tener incrustaciones de oro y piedras preciosas por haber pertenecido al Papa y sin embargo, era el más sencillo de todos los instrumentos. Entonces pensó en la cara de asombro de sus protectores en Cartagena de Indias, cuando les mostrara el regalo del Papa y al darse cuenta, que el regreso comenzaba a producirle emoción, miró de nuevo el crucifijo de madera y sonrió.

lunes, 25 de octubre de 2010

Reseña de la novela El difunto Fidel de Teresa Dovalpage

Durante los últimos años, la narrativa femenina latinoamericana que impactó la literatura mundial en la década de los 80, se ha salido del discurso femenino para abordar con más libertad la realidad circundante.


Las últimas novelas de éxito internacional escritas por mujeres, suelen incursionar en la psicología masculina, a la par que en la psicología femenina y en ellas no hay intenciones definidas que puedan identificar el sexo de la persona que las escribió.


La obra de Dovalpage en el contexto latinoamericano.


Colocada dentro de esta vertiente contemporánea de la narrativa latinoamericana escrita por mujeres, se encuentra la más reciente novela de Teresa Dovalpage, El difunto Fidel, ganadora del V Concurso de Novela Corta de Rincón de la Victoria, en la que su autora desarrolla con acierto e imparcialidad las interioridades de un protagonista masculino.


Dovalpage describe la psicología del personaje a través de monólogos que le permiten recrear el mundo íntimo de un hombre, sin la intervención de un narrador. Ella nos presenta la realidad vista a través de los ojos de un individuo de mediana edad, quien trata de ocultarle a su familia que está al borde de perder su negocio y su casa.


Se trata de un hombre que se siente víctima de su familia. Por una parte, sus hijos juzgan cada uno de sus actos, a pesar de que él no les critica sus vidas y por otra, su esposa no le presta la más mínima atención por estar centrada en su gato y en las telenovelas.


Nada de lo que dice este hombre a través de sus recuentos, nos hace recordar que cada una de sus palabras fueron escritas por una mujer.


Teatralidad de la novela

El difunto Fidel, según nos cuenta la autora en su introducción, tiene su origen en una obra teatral con el mismo tema que escribió Teresa Dovalpage para Teatro Aguijón.


Es evidente que por tal motivo, la escritora retoma a conciencia elementos de la estructura teatral y los inserta en el texto, creando con este recurso un rompimiento de la estructura narrativa que resulta original y novedoso.


Si bien el cuerpo principal de la novela está construido por los monólogos del protagonista, la novela comienza y termina con escenas teatrales matizadas por espacios de narración, donde la escritora maneja cada diálogo con maestría de comediante.


Siguiendo las pautas de la tradición humorística cubana, Teresa Dovalpage tiene acostumbrado a sus lectores a comprender las peores tragedias a través de la risa y El difunto Fidel, no es una excepción.


Al lector le es difícil recordar que el argumento de la obra está basado en el drama La muerte de un viajante de Arthur Miller porque Dovalpage se las ingenia para esquivar la tragedia y hacer que el lector no pare de reír de principio a fin.


La presencia de Cuba y Miami.

Esta novela se centra en el personaje de un cubano llegado a Miami en la década de los 90, quién al poner un pié en la Florida, decide cambiarse su nombre. Él deja de llamarse oficialmente Fidel, para ser llamado Philip, en honor a un radio muy bueno que tuvo durante años en Cuba.


La decisión de este Fidel, como él mismo lo confiesa, lo define como un camaléon, capaz de sobrevivir ante cualquier adversidad. En Cuba llegó a ser dirigente gracias a su nombre y en Miami, donde llamarse Fidel es un problema, sencillamente se lo borra y “remedio santo”.


Sin embargo lo que no puede borrarse Fidel es su esencia oportunista, en la Isla solía ser intransigente con los obreros bajo su mando y los reportaba por llegadas tarde, a pesar de que no había transporte público en el país y casi veinte años después, en Miami, logra conquistar a una cubana recién llegada haciéndole creer que en Cuba fue un preso político plantado.


Dovalpage parece decirnos que en Miami existe la misma doble moral que por años ha carcomido a la Isla. Si difícil es sobrevivir en Cuba, difícil es sobrevivir en Miami porque los cubanos son los mismos allá y aquí. Durante los últimos 30 años ha llegado al Sur de la Florida un tipo de cubano que como Fidel- Philip, sabe que para prosperar en una sociedad altamente politizada, como es la cubana y la miamense, tienen que seguir la corriente del discurso político imperante.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Ofrendas literarias a Eros

Creative writing workshop IN SPANISH.

Carmen Duarte
Taller: Ofrendas Literarias a Eros (in Spanish)
8 semanas: Sábados, 25 de septiembre al 13 de noviembre - 1 p.m. a 3 p.m.
$170 (Current MDC faculty and credit students: $120)

Course will take place at Miami Dade College, Wolfson Campus
Want to register? Click here for instructions and registration form.

Un viaje a través de la literatura erótica occidental para conocer los secretos técnicos que rigen el tema erótico, con el fin de aprender a construir pasajes de sexo dentro de una obra narrativa. THIS COURSE WILL BE TOUGHT ENTIRELY IN SPANISH.

Nacida en Cuba, Camen Duarte es novelista y dramaturga, autora de las novelas Hasta la vuelta y La danza de los abanicos. Además, escribió Cuánto me das marinero?, libro que contiene varias de sus obras teatrales. Ha trabajado en Miami como periodista y productora de radio y televisión. Fue invitada como exponente a: II Conferencia Internacional de Autoras Dramáticas, Toronto, 1990; V Forum Internacional de Autores Dramáticos, Frankfurt, 1993; Feria Internacional del Libro de La Habana, 2001 y Feria Internacional del Libro de Miami, 2002 y 2009.

Date and Time
Sábados
18 de septiembre al 6 de noviembre
1 p.m. a 3 p.m.


Fee
$170 (Current MDC faculty and credit students: $120)

This is a Community Education (non-credit) course.


viernes, 30 de julio de 2010

LA DRAMATURGIA ESCRITA POR CUBANOS EN MIAMI

La dramaturgia escrita por cubanos en Miami ha sido por lo general un reflejo de la problemática de la Isla, incluso la escena de la ciudad ha llegado a representar obras de dramaturgos cubanos que residen en Cuba. Directores como Alberto Sarraín y Lili Vega se han destacado por trabajar obras del teatro cubano contemporáneo entre ellas,Talco de Abel González Melo y La tempestad, versión de la obra de Shakespeare realizada por Raquel Carrió.


La llegada a Miami en 1997 del dramaturgo Matías Montes Huidobro, una de las figuras más respetadas del teatro cubano fuera de Cuba, quién decidió asentarse en la ciudad luego de muchos años de ejercer como profesor en diferentes Universidades de Estados Unidos, marcó una diferencia importante en la memoria teatral cubana del exilio por su afán de recoger la historia del teatro cubano y convertirla en material de estudio a través de su extensa obra en la que figuran títulos como "Persona, vida y máscara en el Teatro Cubano", Ediciones Universal 1973 y en especial con la fundación de Pro Teatro Cubano, editorial dedicada a dar a conocer lo más significativo del teatro cubano. Esta importante obra de Huidobro promete ser material de referencia para las segundas y terceras generaciones de cubanos o cubanos americanos que les interesa conocer las raíces culturales de sus orígenes porque no solo recuenta sobre el teatro producido en la isla, si no que también analiza la producción teatral producida en el exilio cubano.


Luego de más de 50 años del asentamiento de cubanos en el Sur de la Florida, comienza a distinguirse con más fuerza en la ciudad de Miami una dramaturgia propia, o sea los dramaturgos van dejando atrás la problemática de la Isla y se van interesando por el contexto de la ciudad en que viven.


Por ejemplo, en la última década, la creación de salitas teatrales en la ciudad entre las que se destacan Teatro en Miami Studio y ArtSpoken han propiciado un espacio para el desarrollo de una dramaturgia escrita por cubanos radicados en el exilio. Entre ellos cabe destacar el perseverante y valiente quehacer del dramaturgo Ernesto García, director de Teatro en Miami Studio y creador de la revista teatral digital Teatro en Miami.


Ernesto García se ha convertido en uno de los dramaturgos más prolíferos de Miami, entre sus piezas dirigidas por él y estrenadas en Teatro en Miami Studio podemos mencionar, Oda a la Tortura, Enema y El reloj dodecafónico. Todas estas obras, tocan la problemática existencial del individuo y su constante debate personal con el medio circundante, estas son, sin dudas, una consolidación de la vertiente de la dramaturgia cubana donde el mundo está encerrado dentro de la persona y no explícitamente, dentro de una Isla contradictoria y asfixiante.


La sala ArtSpoken Performing Art Center, fundada por Yoshvani Medina, dramaturgo y director teatral cubano, será también testigo del surgimiento de una dramaturgia propia de Miami.


Yoshvani Medina luego de años de trabajo teatral en Martinica que le valieron el reconocimiento internacional, decidió radicar en Miami y continuar su labor profesional. La puesta en escena de su obra teatral Probation producida por Franklin A. Blanco en el Area Stage Company at the Riviera Theatre, fue su carta de presentación en Miami como dramaturgo. Probation es una obra que muestra las contradicciones entre las diferentes migraciones de cubanos llegados a Miami, recreando una temática propia de la ciudad y a la vez continuando la tradición de la novísima dramaturgia de la Isla que encuentra su inspiración en las contradicciones del entorno social, pero Medina no se sienta sobre sus logros, y promete una nueva pieza, Sinfonía en Do Mayor.


También es justo mencionar la labor del Instituto Cultural René Ariza que recientemente realizó un ciclo de lecturas dramatizadas, entre ellas Parapetados de José Abreu Felippe,


La sal de los muertos de Matías Montes Huidobro y El hueco en la pared de Jorge Carrigán.


Dentro el Instituto Cultural René Ariza podemos mencionar la labor de su fundador Luis de la Paz como director teatral e impulsor cultural de Miami e Yvonne López Arenal, actriz y autora de las piezas teatrales Gaviotas Habaneras y La Reina María.


Existe una novísima dramaturgia cubana producida en Miami que ya no teje sus historias dentro de la Isla porque sus escritores han absorbido el proceso de inserción en un nuevo medio y asimilado otras culturas. Es la mirada de los cubanos enriquecida por nuevas lenguas y experiencias, sin embargo, no por poseer su sello propio, deja de ser dramaturgia cubana porque está escrita por individuos nacidos y formados durante los últimos 50 años en Cuba.


viernes, 16 de julio de 2010

Literatura Erótica

Muchas veces el público confunde la literatura llamada erótica con la literatura que contiene pasajes de sexo, aunque esta se proponga objetivos diferentes

En la era ecléctica en que vivimos, todo es admitido como válido y todo es posible. Sin embargo, existen diferentes especializaciones que los estudiosos se empeñan en deslindar, entre estas se encuentra la llamada literatura erótica

Especificidad de la literatura llamada erótica

En la actualidad se le llama literatura erótica a aquella que se propone describir pasajes de sexo como entretenimiento.

Para esta clase de literatura existen editoriales especializadas como por ejemplo La Sonrisa Vertical que durante años ha publicado un sinfín de novelas eróticas con mucho éxito de venta.

Dentro de la literatura propiamente erótica que se produce en la actualidad, existirá algunas que obviamente quedarán para la posteridad y otras no, como sucede regularmente en materia literaria. O sea, no porque sea entretenimiento tiene que estar mal escrita o posee menos mérito que la literatura general, en definitiva ella reflejo del pensamiento de nuestra época y de nuestra forma de vivir.

El erotismo en la literatura

La llamada Nueva Era en que nos encontramos donde todo es válido en materia de religión, economía y política, es común que muchos autores intercalen en sus novelas escenas de sexo de manera descriptiva, aunque el propósito de su obra tenga otra idea central, otro eje diferente al de entretener.

El por qué algunos escritores escriben pasajes detallados de sexo y los intercalan en sus narraciones puede que tenga múltiples motivos. Uno pudiera ser que el éxito de la novela erótica les motive a intercalar estas escenas para tratar de obtener mayores ventas.

Otro tal vez sea que la época en que vivimos propicia la búsqueda del ser humano como eje del mundo y aunque persistan algunos fundamentalistas que desean imponer sus creencias, la tendencia del pensamiento occidental mundial es el de la coexistencia y la globalización como cooperación internacional necesaria para que el planeta sobreviva.

Apuntes sobre El Decamerón

El Decamerón de Giovanni Boccaccio fue escrito en 1351, en los preámbulos del Renacimiento y para algunos se trata de un libro de literatura erótica, sin embargo para otros este libro que se ha mantenido como un clásico hasta nuestros días, es una clara guerra en contra la Iglesia de aquella época como institución.

¿ Por qué Boccaccio se regodea en los placeres del ser humano mientras nos cuenta a detalle las costumbres de su época?. Precisamente porque como avisor del Renacimiento captó la filosofía de un siglo que situó al ser humano como eje del Universo., creado a imagen y semejanza de Dios.

Por tal motivo todo lo inherente al cuerpo humano y sus placeres fue loado en el Decamerón como intento de alejar los sufrimientos vividos después de la plaga de peste que azotó Florencia por aquellos años.

El Decamerón recoge os postulados de una nueva corriente de pensamiento, donde el ser humano se plantea una conciliación consigo mismo y se propone ser feliz sobre la Tierra.

¿Existe una explosión de escenas de sexo en la literatura actual?

Puede que no, pero en los países occidentales que fueron dominados por el comunismo, o en países como España que salieron de una dictadura de derecha, tan llena de dogmas como la de izquierda, es visible la proliferación de pasajes eróticos dentro de la literatura.

La explicación pudiera estar en esa tendencia obvia del ser humano a la re-afirmación y aceptación del individuo tal cual es y a la búsqueda de la libertad individual como gama de opciones, tan propicia de los periodos post dictatoriales.

Por ejemplo, después de la caída de Europa del Este ha impactado la narrativa de autores como Milán Kundera que tan vivamente detalla la vida sexual de su héroe Tomás en la "Insoportable Levedad del Ser" y no por eso esta novela puede ser considerada como narrativa erótica aunque contenga elementos eróticos.


sábado, 10 de julio de 2010

Escritores y lectores entre dos mundos

En esta era a caballo entre el mundo del libro virtual y el de papel, escritores y lectores tienen la ventaja de tomar lo positivo de ambos campos.
Nacidos en la era de papel, los lectores contemporáneos se debaten entre el mundo del libro real y el libro virtual.

El lector y la tecnología

A pesar de la competencia de la televisión y el cine, existe un grupo de personas que gustan de la lectura y la disfrutan durante sus momentos libres.

También en las escuelas y Universidades el saber se encuentra almacenado en un mundo de papel que sin él, sería imposible que los estudiantes se apoderaran de los conocimientos básicos para poder evolucionar en un planeta que exige cada vez más calificación educacional.

Después de mucho andar, los creadores del mundo virtual han lanzado con éxito un sinfín de "lectores" que representan grandes ventajas para los aficionados de los libros.

Ventajas de la lectura virtual

En primer lugar, una persona que guste de leer puede almacenar con gran facilidad toda una biblioteca de ejemplares a su gusto.

En segundo, para los estudiosos de la literatura resulta extremadamente útil tener al alcance de un toque de dedo, el material necesario para sus investigaciones, el que no se verá obligado a devolver e la biblioteca o a almacenar en casa, hasta el momento en que le vuelva a hacer falta.

En tercer lugar, los libros son más baratos en el mundo virtual que en el mundo de papel, incluso muchos libros de literatura clásica se encuentran de manera gratuita en las librerías de la internet.

El escritor y el libro virtual

El lanzamiento en el mundo del Ipad ha abierto nuevas puertas de publicación para los escritores porque ya existen concursos literarios virtuales cuyo premio es la publicación de la obra literaria en el mundo virtual.

Ante la competencia feroz que existe para publicar en las editoriales de papel, el mundo del libro virtual es una interesante propuesta que un escritor no debiera desdeñar a pesar del temor que pueda inspirar dar los derechos de autor a una editorial por internet que posee hasta el momento menos prestigio que una editorial tradicional.

Cabe analizar que aunque el libro virtual se vende a menos precio, tiene la posibilidad de ser promovido entre una mayor cantidad de lectores gracias al poder de las redes virtuales internacionales, lo cuál indiscutiblemente repercute en una mayor ganancia, tal es así que actualmente las grandes editoriales de papel, tienen ofertas de sus títulos en formato virtual.

¿Llegará a sustituir el libro virtual al libro de papel?

Es una pregunta lanzada muy tempranamente.

Muchos lectores aseguran que aunque exploran el libro virtual, prefieren el libro de papel, les gusta el contacto físico con las páginas, el placer de dar vuelta a las hojas y aseguran que el arte de la imprenta no desaparecerá jamás.

Cabría preguntarse si cuando se lanzó el primer automóvil, la humanidad se cuestionó si semejante máquina llena de defectos que requería de darle vueltas a una manigueta para echarla a andar, sustituiría al caballo que solo requería de heno y descanso.

Lo jamás inventado parece innecesario ante los ojos humanos, luego, con el paso de los años, en muchas ocasiones se hace imprescindible.

¿La tecnología está cambiando al ser humano?

No pensemos en las personas formadas, pensemos en los niños que con apenas tres años, mueven con sus deditos el ipad o el iphone de los padres para buscar libros infantiles o rompecabezas, como si hubiesen nacido sabiendo hacerlo.

El individuo está creando una interdependencia con la tecnología que a la larga, podrá afectar hasta su personalidad y su comportamiento.

Un adolescente que pasa largas horas frente a una computadora, buscando música, videos y conversando con personas que conoce y no conoce, deja de estar en contacto personal con otros adolescentes y no tendrá la misma oportunidad de aprender a relacionarse que tuvieron los niños nacidos antes de la era virtual, por lo tanto será un adulto diferente al que existe hoy en día.

Las generaciones que aprenderán a leer en los "lectores virtuales" posiblemente no sientan nostalgia del libro de papel cuando lleguen a adultos.

viernes, 4 de junio de 2010

Arte frustrado, inspiración de escritores

La frustración en el desempeño de una manifestación artística, puede consolidar la vocación de un autor.


Es común escuchar que la frustración en el amor, es inspiración de los poetas sin embargo también se puede agregar que cualquier frustración o experiencia de vida, es capaz de madurar al artista hasta el punto de impulsar su inspiración.

Se sabe que lo arbitrario de la existencia humana genera sufrimiento y si lo miramos desde un punto de vista optimista, podemos decir que el sufrimiento es crecimiento.

El interés en el arte

Hay personas que se aproximan al arte porque se sienten liberadas a través del mismo y toman este camino para el relajamiento personal o terapia contra los avatares de la cotidianidad.

Pero hay personas que se acercan al arte porque sienten la necesidad de expresarse a través del mismo para comunicar sus ideas a los demás.

Esos que convierten al arte en parte esencial de sus vidas son los artistas o creadores quienes a través del la práctica y el oficio, terminan siendo fuentes inagotables de imaginación, ingenio, originalidad e ideas.

Los inicios en el arte

Cuando una persona decide acercarse al arte opta por incursionar en la rama que más fácil se le da, bien sea la música, la poesía o la pintura.

Sim embargo, en ocasiones no siempre lo que escoge el principiante es en realidad la rama donde mejor puede expresarse.

Por esta razón, hay quien termina odiando una disciplina artística que no logra dominar como quisiera y esto le provoca una frustración en el campo artístico.

También existe la posibilidad de que un individuo desee desarrollar determinada manifestación artística y bien el medio familiar o social se lo impide, ocasionándole también una frustración de índole creativa.

¿Cómo el artista procesa el sufrimiento?

Si el principiante es de esas personas que nacen con la urgencia de expresarse a través del arte y se ve imposibilitado de continuar en una disciplina artística o esta simplemente no le resulta placentera o fácil, de seguro encontrará una segunda rama donde probar su talento.

Generalmente, los novelistas y dramaturgos comienzan sus carreras cuando son personas maduras, o sea cuando tienen el suficiente cúmulo de experiencias procesadas y digeridas que les permiten generar cuerpos de ideas con la solidez que reclaman estos géneros.

En el caso de un autor, la frustración en una disciplina artística, puede provocar en el mismo, la inspiración necesaria para desarrollar una plataforma de ideas que sustente su obra literaria.

Crecer como autor es crecer como persona

El creador desarrolla con el tiempo la agudeza necesaria para entender la naturaleza humana y la sociedad que le rodea. No siempre tendrá clara toda su percepción, sin embargo en su obra artística estarán plasmadas sus ideas a través de la historia escogida y de los personajes creados.

Mientras un creador sea capaz de devolver en su obra artística, tal vez lo que él mismo no alcance a verbalizar como persona, estará en el centro de la revelación de su entorno.

No importa que el creador no logre entender su propia obra, que se le escapen ciertos puntos de la manos, pero si es capaz de reflejar una arista interesante de la realidad, sin dudas es porque ha crecido como persona y puede ver lo que otros no ven o simplemente no saben formular.

El aprendizaje del arte

Puede que para un creador el aprendizaje del arte sea doloroso como es la vida misma, sin embargo lo principal es no dejarse vencer.

Si la vocación verdadera de un individuo son las artes, debe tener claro que la persistencia es la clave del dominio y la maestría.

No importa que algo salga mal, que se fracase en una disciplina determinada del arte, lo esencial es aprender del golpe y convertir el dolor en arte.

Crear es vivir.

jueves, 6 de mayo de 2010

El escritor y la política

Algunos escritores perseguidos por el totalitarismo, luego se convierten en perseguidores de la democracia.


Conformar palabras es un juego del alma con que el escritor refleja la realidad circundante en toda su plenitud.

Como es sabido, en el mundo existen evidencias humanas que ajenas a la naturaleza de las flores, los peces y el viento, crean un amasijo de reglas de comportamiento marcadas por el instinto humano a las que llamamos política y sociedad.

La política es un instrumento de control que generalmente esgrimen quienes se encuentran en el poder, para a través de este, dictar en cada momento específico de la historia, los parámetros que deben seguir todos los seres humanos que conforman la sociedad.

Los escritores y la política

Como el trabajo del escritor es apropiarse del mundo que le rodea, almacenarlo en su alma y luego devolverlo a través de la expresión escrita, el autor interviene por necesidad estética en el mundo de la fauna, la flora, la mística, la sociedad y la política.

Como sabemos, cuando la política impuesta por un gobierno es democrática, las autoridades son generalmente tolerantes con la pluralidad de ideas y con los escritores y artistas.

Pero cuando los gobiernos imperantes son totalitarios o dictatoriales, las autoridades se convierten en cazadores del saber y de la sensibilidad de los escritores a tal punto que pueden llegar a arrebatarles su obra, sus deseos de crear y hasta la vida.

Los daños irreparables del totalitarismo en la sensibilidad del escritor

Por todos es conocido que muchos escritores nacidos bajo regímenes totalitarios han sufrido persecución, cárcel, además de torturas físicas y mentales por lo que si han logrado sobrevivir la experiencia, se quedan profundamente dañados como seres humanos y creadores.

No todos los escritores procesan el dolor de igual manera, algunos lo utilizan para engrandecer sus obras con lo vivido y se vuelcan en la creación para olvidar la pesadilla.

Esos que trascienden la violencia con que fueron tratados y la convierten en saber, reconocen el daño que puede provocar la intolerancia y se perpetúan como seres amplios de criterio, amantes de la pluralidad de ideas porque no quieren para los demás lo mismo que ellos vivieron.

Lamentablemente, algunos de estos escritores, no logran convertir en saber la pesadilla a que fueron sometidos y aún viviendo en medio de la democracia, se sienten perseguidos a tal punto que se ven amenazados por todo aquel que piense de manera diferente a la de ellos y en medio de su miedo, se convierten en perseguidores, a pesar de haber sido víctimas de la persecución en algún momento de sus vidas.

Acciones enriquecedoras para un escritor

Dicen los historiadores que en las épocas oscuras de la humanidad, florecen las artes.

Evidentemente, los obstáculos pueden ser fuente de inspiración para los creadores, siempre y cuando el artista o en este caso escritor, sepa apropiarse de la experiencia humana que les ha tocado vivir y reconozca con su sensibilidad la crueldad a que son capaces de llegar los hombres para poder llenar miles de páginas con sus más íntimos descubrimientos.

Cuando los escritores viven en democracia y no tienen encima la mirada angosta del totalitarismo, alimentan su obra de las buenas experiencias que viven y también de los obstáculos que le rodean, aunque estos sean mínimos.

El crecimiento y desarrollo de un creador se produce por la lucha de contrarios y nada mejor que alguien le brinde la posibilidad al autor de comprender aún más la naturaleza humana para lograr darle una dimensión más completa sus personajes y a su obra.

Es recomendable que cada escritor le de gracias a todo el que desee ser su enemigo porque gracias a él encontrará material para continuar su obra.

También es recomendable que cada escritor le de gracias a sus amigos porque gracias a ellos, es capaz de descubrir la parte de bondad que se encuentra en el ser humano con la que también podrá nutrir su obra.

Un escritor debe salir a la intemperie, mojarse de lluvia y vivir.

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